Sábado, 16 de Junio de 2012 00:00
Chubut Interior
InfoGlaciar - El senador por la Unión Cívica Radical, Mario Cimadevilla, llegó y se sentó en primera fila. Escuchó atentamente por casi 10 minutos hasta que con cara extrañada, se levantó y se fue. “Este es el juicio por el espionaje, ¿no?”, le preguntó a un cronista.
Sucede que el legislador creyó que era el debate por la Masacre de Trelew y por eso entró al recinto. “Éramos muy pibes y me acuerdo de todo lo que pasó”, reflexionó acerca de los fusilamientos, antes de saludar e irse.
Pese a que están atentos, la atención de algunos marinos decae sin prisa ni pausa. Se levantan al baño, ya no toman apuntes o incluso leen, como el capitán de navío Carlos Vázquez, que dedicó buena parte de la audiencia a concentrarse en un libro y hasta usó anteojos de sol dentro del recinto.
Llamó la atención que desde el miércoles, cuando se reinició el juicio, hubo muchos menos efectivos de la Prefectura Naval Argentina en la custodia del Cine. Sucede que por órdenes de la ministro de Seguridad de la Nación, Nilda Garré, el grueso del personal local debió trasladarse a territorio bonaerense para reforzar la seguridad en la provincia de Buenos Aires. Más precisamente en la zona de Parque Patricios. A muchos la idea no les cierra. “Es que la bonaerense no es un territorio fácil: al lado de lo que sucede allá, los delincuentes de acá son nenes de pecho”, comentó alguien cercano a la fuerza.
Tras algunos cruces disimulados con lenguaje jurídico, por primera vez las audiencias reflejaron algún elogio mutuo entre el juez Enrique Guanziroli y el fiscal Gélvez. Jueves y viernes, el magistrado felicitó a las querellas por su precisión y su minuciosidad en la respuesta a las defensas. “Muchas gracias, su señoría”, contestó ayer Gélvez. Casi amigos otra vez.
Como la etapa final del juicio está hecha de abundantes tecnicismos y, porqué no, aburrimiento, cualquier episodio de color llama la atención. Ayer antes del inicio de la jornada se escuchó un ruido muy fuerte y se vio a los acusados tomando del brazo a alguien en el suelo. Sólo se veían los brazos en alto. Pareció el desmayo de un defensor. En realidad al abogado Guillermo Hervida le falló la silla y no logró sostener el equilibrio ni apoyarse en la mesa a tiempo.
Aunque estuvo en todas las audiencias anteriores, el que rompió su invicto fue el suboficial Daniel Guantay. El ex compañero de trabajo del testigo Carlos Alegre presentó certificado médico y no escuchó las réplicas. En persona o a través de la videoconferencia, el resto sigue firme. Y hablando de videconferencias, los técnicos que manejan el tema en el Consejo de la Magistratura de la Nación pidieron saber con antelación cuántas personas asistirán para elegir la mejor sala. Es que ayer un defensor se quejó de que la mesa quedó chica y en verdad, la pantalla muestra a todas las partes bastante amontonadas. Otro que se ausentó pero lo sigue por televisión es Pedro de Diego, el juez suplente del Tribunal Oral Federal de Comodoro Rivadavia.